jueves, 18 de octubre de 2012

Cómo cargar una caja

Cómo cargar una caja 

Recomendaciones desde el Método Feldenkrais

Elaboró: Mtro. Darío Aguirre
Psicólogo, Antropólogo Físico,
Kinesiólogo y
Maestro en el Método Feldenkrais
17/10/12
Centro Feldenkrais® del Sur
Ciudad de México
centrofeldenkraisdelsur@gmail.com
atmparalavida@yahoo.com.mx

Buen día...

Varias veces me han preguntado sobre cómo evitar dolores de espalda por cargar cajas u otro tipo de objeto.
Recientemente apoyé a un hombre joven debido a que se había dañado por cargar cajas de modo excepcional y se maltrató la cintura, provocándose un dolor ciático.
Y este tipo de casos no es raro.
Anotaré acá algunos consejos para que pueda el lector aprovecharlo.
Caja
La mayor parte de las veces lo que yo he visto es que se dañan la espalda las personas que no saben cargar incluso cuando se están dedicando a la actividad de cargar con frecuencia, pero no lo había hecho anteriormente.
Entonces el problema está en que necesitan aprender a cargar, con la complicación de que ya se han dañado una o dos veces su cintura o cadera previamente.
Será importante que la persona que carga aprenda a fortalecer los músculos de la espalda y el abdomen. Fortalecer no significa hacer más fuertes, si no hacerlos más tónicos. Esto quiere decir que debe aprender a hacer que sus músculos se contraigan con una cualidad particular, no con una fuerza especial. Esa contracción tónica se logra haciendo lecciones del Método Feldenkrais, en particular las que ayudan a organizar los flexores y los extensores.
Ya hablando de la carga en sí.
Supongamos que se va a cargar una caja que está en el suelo (o una maceta o una gran bolsa).
Si es posible usa un cinturón de cuero que apriete la zona abdominal baja y que apoye la cintura.
1. Acércate a la carga lo más posible, abre las piernas al menos el ancho de la cadera pero no demasiado, asegúrate de que apoyas los pies en su parte exterior, en el arco exterior. Separa las rodillas.
2. Ahora dobla las rodillas y baja la cadera lo más posible, toma varias respiraciones rápidas sacando aire más que metiéndolo, agáchate y toma la carga con los brazos lo más largos posible. Levanta la carga pegándotela al cuerpo (saca el aire al hacerlo), con los brazos siempre extendidos, y
3. Levántate desdoblando las rodillas, asegura la carga y llévala a donde la necesites manteniendo la espalda lo más larga posible. Respira todo lo que necesites cuando estés cargando. No limites la respiración por supuestamente no querer demostrar debilidad.
Instrucciones
Es muy importante que acerques la carga lo más posible al cuerpo. Muchas personas no lo hacen para evitar ensuciar su ropa. Eso es un error, hay que usar ropa cómoda pero que se pueda ensuciar, ya que es mejor tener pegada la carga al abdomen y al pecho a que se dañe la espalda.
La carga debe estar dentro de nuestra superficie de sustentación, que es el espacio que hay entre nuestras pies apoyados ambos en el piso. Por ello es mejor tener los pies abiertos al ancho de la cadera o un poco más, pero no con los pies cerca uno de otro ni demasiado abiertas las piernas.
A la derecha se ve la superficie de sustentación entre los pies
Es importante recordar respirar todo lo que se necesite.
Es también necesario pensar en acomodar el cuerpo todo el tiempo y concentrar la atención a la acción del cargado, cuidando en todo momento el acomodo del cuerpo.
La espalda debe estar siempre lo más larga posible siempre, así como los brazos. En caso de tener los codos doblados no debe haber demasiada tensión en los bíceps.
Si la carga se va a trasladar más de 5 metros de distancia o si es demasiado pesada es mejor usar una carretilla o “diablito” (término mexicano). Es importante poner la caja más pesada en la parte baja de la misma carretilla y si es posible hacerlo desde la posición indicada en los puntos 1. y 2.
Uso de carretilla
Es mejor distribuir la carga en dos partes para distribuirla entre los dos brazos y no cargar todo el peso de un lado únicamente.
Distribución de carga
Si las cargas desde un camión más o menos a la altura de tu pecho es mejor y más fácil afianzarlas.
Nunca cargues doblando la espalda o si la carga está lejos de tu cuerpo. El secreto para hacerla más ligera es que esté cerca de tu cuerpo.

Espero estos consejos sirvan.

D. R. 2012 Darío Aguirre

viernes, 3 de febrero de 2012

Preguntas Frecuentes sobre el Método Feldenkrais

 El Método Feldenkrais®



Preguntas Frecuentes



Elaboró en texto:
Mtro. Héctor Darío Aguirre Arvizu
Maestro graduado y certificado
en el Método Feldenkrais®
Maestro en Antropología Física
Centro Feldenkrais del Sur
centrofeldenkraisdelsur@gmail.com


12-02-01



¿Qué es el Método Feldenkrais®?

Es un sistema de educación somática por medio del cual es posible conocer aspectos del funcionamiento de nuestro cuerpo, en particular su operación motriz, para provocar que mejore su condición general y particular.

También lo podemos entender como un sistema de enseñanza-aprendizaje en el que un maestro capacitado en un entrenamiento profesional, brinda al alumno un contexto en el que pueda aprender sobre su cuerpo algunos aspectos del movimiento que de suyo son dejados a la espontaneidad en la vida cotidiana en nuestra cultura occidental.

Además es posible considerarlo como una forma de ganar flexibilidad de modo suave y sin violentar nuestras capacidades actuales.



¿Para qué me sirve?

Podemos emplear este tipo de trabajo con el fin de ganar flexibilidad empleando ciertos mecanismos fisiológicos que permiten lograr cambios con gran rapidez pero al mismo tiempo con gran gentileza de trato a nuestro cuerpo.

También se puede emplear para mejorar nuestras capacidades de movimiento no importando si las tenemos limitadas o si somos personas sanas. Las limitaciones pueden ser de tipo lesivo, neurológico o por hábito rígido.

Las personas que quieren mejorar sus capacidades de movimiento en otras áreas de trabajo como los deportes, la natación, el yoga y otras, pueden encontrar una respuesta a su necesidad de realizar movimiento sin lesionar su cuerpo.



¿Cómo se puede practicar el Método Feldenkrais®?

Primero es importante asegurarse de que el maestro con quien se toman las lecciones sea una persona capacitada en un entrenamiento profesional acreditado ante la Federación Internacional del Método Feldenkrais®. Posteriormente es importante platicar con el maestro para que conozca de alguna posible limitante del movimiento propio y esté al pendiente de que todas las instrucciones que da sean adecuadas para todos los practicantes del grupo (en la modalidad grupal). También es importante seguir las instrucciones que da el maestro ya que ello evita cualquier tipo de riesgo. Se practica con ropa cómoda que permita la movilización de todo el cuerpo.



¿Dónde se puede practicar?

Normalmente se requiere de un espacio más o menos amplio en el que quepan los alumnos recostados en el piso con los brazos y las piernas extendidas y sin que estén chocando los mismos al realizar los movimientos.

El espacio necesita contar con temperatura media agradable y el piso ser suave. En su caso se pueden emplear tapetes, cobijas u otro medio para suavizar el contacto con el piso pero este recurso no debe ser demasiado grueso.



¿En qué forma se practica?

Hay dos modalidades de práctica: las lecciones grupales y las individuales.

Las primeras corresponden a las Lecciones de Autoconciencia a Través del Movimiento (ATM) y se realizan en un salón preparado para ello, dirigidas por un maestro capacitado, y éste dará instrucciones de qué movimientos realizar y cuáles características del mismo tomar en cuenta para realizarlos cada vez más fácilmente. Se excluye el esfuerzo como factor que permita la acción. Las exploraciones del movimiento son muy variadas, casi siempre partiendo de la posición supina dorsal (recostado en la espalda), lateral o desde sentado.

En este tipo de trabajo se van proponiendo movimientos que representen, de alguna forma, un “reto” que el alumno pueda realizar con cierta facilidad pero al mismo tiempo lo inviten a la exploración sistemática de diversas posibilidades de movimiento.

La segunda forma de trabajo se emplea una mesa de trabajo especial en la que el alumno se recuesta y el maestro, por medio de un contacto suave con sus manos (el alumno con ropa), va retroalimentando al cuerpo sobre la organización en contra de la gravedad y proponiendo diversidad de movimientos a realizar.



¿Quién diseñó este tipo de trabajo?

Fue el Doctor en Ciencias Moshe Feldenkrais, de origen ucraniano, quien, basándose en conocimientos científicos, fue desarrollando este tipo de trabajo no invasivo partiendo de la idea de hacer que todo cambio de posición del cuerpo fuera realizado de modo fácil tanto para lograr una mejor movilidad como recuperarse de lesiones.

Feldenkrais fue el primer judoka europeo y aprendió este tipo de trabajo directamente de Jigoro Kano y de sus alumnos más destacados. Fue considerado el único occidental que podía enseñar qué era el Ki (concepto japonés) en términos no orientales.

También este autor trabajó durante más de 40 años para desarrollar sus ideas en forma práctica ayudando a músicos de fama mundial, políticos, deportistas y personas normales y con capacidades de movimiento limitadas.



¿Qué beneficios puedo obtener al practicar el Método Feldenkrais?

Los beneficios son diversos y se pueden anotar los siguientes, que se han observado en la práctica y que están sustentados en una teoría versátil:

* Mejoría en la capacidad respiratoria. Se incrementa el funcionamiento autónomo del sistema respiratorio.

* Ayuda a mejorar el movimiento, la postura, incrementar la flexibilidad, fomentar la coordinación y la ubicación en el espacio.

* Ayuda a eliminar las dolencias de la espalda, de la columna vertebral, de las articulaciones en general y en particular las de mayor uso, y a mantener los músculos en buen funcionamiento.

* Contribuye a tratar la artrosis, la lumbalgia crónica y aguda, la osteoporosis, las contracturas musculares, el dolor cervical (cuello) y otras dolencias.

* Permite aliviar el dolor crónico generado por diversas causas (como fibromialgia, debilidad y hábitos motrices) y proporciona un medio de eliminar la limitaciones del movimiento en general.

* Enseña cómo evitar lesiones y cómo recuperarse de ellas de modo amable y relativamente pronto.

* En el caso de deportistas, músicos, bailarines, actores, y trabajadores especializado, quienes emplean su cuerpo de modo muy activo, les permite mejorar sus habilidades motrices, de coordinación y expresivas, aumentando los rangos de movimiento, la movilidad y el acceso a músculos que previamente estaban “dormidos”.

• Reduce y elimina la tensión muscular innecesaria para la acción y aumenta la confianza en sí mismo y la autoestima al notar el alumno su mejoría desde una primera lección.

* Contribuye a disminuir la ansiedad y el estrés, en tanto que permite mejorar la organización del sistema nervioso al trabajar con la componente sensitiva del circuito de movimiento.

* Permite tratar las afecciones neurológicas y neuromusculares: Parálisis Cerebral (PC), Parkinson, accidente vascular (sus consecuencias), distonía (falta de tono muscular),  fibromialgia (deterioro de los nervios) y otros.

* Otros beneficios que se verán en las lecciones.



¿Me serviría para relajarme?

Sí, como se ha apuntado previamente. En el Método Feldenkrais® buscamos llegar a una condición llamada “estado potente” en la que la musculatura tiene su mínimo de tensión posible para estar preparada para el movimiento. En cambio en las técnicas de relajación se busca bajar la tensión muscular hasta el máximo posible, lo que lleva a la inmovilidad y muchas veces al ya no querer moverse.



¿Puedo hacerlo si tengo alguna lesión en la columna vertebral?

Si se tiene cuidado de atender las instrucciones del maestro capacitado, en particular evitar posiciones incómodos y evitar dolores en la acción, el Método Feldenkrais® permite una mejoría en el caso de todo tipo de lesiones. En la escoliosis, por ejemplo, las vértebras están fuera de su alineamiento adecuado, unas en una dirección y otras en otra, ello provoca dolores y riesgos de inmovilidad. Al trabajar con este tipo de lecciones propuestas por el maestro, el alumno encuentra un marco de seguridad para la movilización en la suavidad, excluyendo el dolor, en el que pueda realizar micromovimientos de los músculos de la espalda que acomodan las vértebras y lograr su liberación paulatina, lo que alivia el dolor y, poco a poco, las reacomoda, dependiendo de ciertas condiciones individuales.



¿Es igual que el “streching”?

El streching es una técnica diseñada para alargar los músculos por medio de contracciones sostenidas seguidas de estiramientos en una secuencia y tiempos específicos. Para lograr efectos similares el Método Feldenkrais® emplea movimientos lentos, suaves y que nunca salgan del rango de movimiento fácil del alumno. En ese sentido son diferentes los dos tipos de trabajo ya que el fundamento teórico propone realizar acciones diferentes para un mismo fin. Además, el Método Feldenkrais tiene un muchísimo mayor rango de aplicación y acción.



¿Qué diferencia hay entre el Método Feldenkrais® y el yoga?

Muchos objetivos son comunes entre ambas formas de trabajo corporal.

El yoga es una técnica enfocada a calmar los “remolinos” de la mente a través de poner a atención al cuerpo, al estar conciente en la correcta postura del mismo en las diferentes ásanas y proporciona bienestar físico en diferentes niveles: correcto equilibrio en el funcionamiento del cuerpo y de las funciones fisiológicas vitales (Catalina Colin, experta en yoga).

En el yoga se realizan movimientos que llevan a posturas específicas, las cuales hay que sostener por un determinado tiempo. Las ideas que sustentan el trabajo son muy particulares en relación a lo que es el ser humano (formado por diversos cuerpo) y se trabaja mucho llevando a la persona más allá de sus límites.

De hecho existen diversos tipos de yoga. Para hacer una comparación nos hemos referido al llamado Hatha-yoga, que es la forma de realizar actividad física.

Por su parte el Método Feldenkrais emplea la exploración del movimiento como un recurso casi exclusivo de sus formas de trabajo, basándose en principios científicos de cómo aprendemos y cómo mejorar las funciones musculoesqueléticas. No se mantienen posturas fijas ni forzadas y al contrario se fomenta el movimiento. Recuérdese que la técnica grupal se llama “Autoconciencia a Través del Movimiento”, no a través de quedarse sosteniendo ninguna postura. La diferencia entre ambos tipos de trabajo reside en la forma de lograr el objetivo de mejoría.



¿Qué riesgos puedo tener al practicar el Método Feldenkrais®?

Si la persona cumple con ciertos requisitos en el momento de practicar las acciones serán benéficas y de gran mejoría. Estos pequeños requisitos son:

1. Evitar hacer cualquier movimiento si se presenta el más mínimo dolor. En el Método Feldenkrais® está excluida la posibilidad de realizar un movimiento que provoque en sí dolor, y el alumno necesita asegurarse de que en su propio cuerpo no se presenta dolor por ninguna razón.

2. Mantener el rango de movimientos en zonas seguras y de no tensión particular. Seguir las instrucciones del maestro es una forma de garantizar este punto.

3. Escuchar al maestro y seguir sus indicaciones. Muchas veces el alumno que inicia realiza gran cantidad de movimientos que específicamente no se le están pidiendo, posiblemente por pretender agradar al maestro, por desconocer que en este tipo de trabajo la acción es suave o por el hábito de hacer grandes esfuerzos en condiciones que no se necesita.

4. Parar todo movimiento en caso de cualquier situación desagradable como mareo, cansancio o dolor. Normalmente ningún movimiento de este sistema de trabajo es esforzado o tensionante por sí mismo, pero algunas personas pueden resultar muy sensibles a la activación del sistema vestibular y hay que evitar cualquier malestar.

Teniendo los cuidados que el maestro recomiende en particular se evita todo tipo de afectación negativa.


D. R. 2012 Darío Aguirre



martes, 3 de enero de 2012

Una Lección del Método Feldenkrais 02: El Reloj Pélvico


El reloj pélvico. Lección del Método Feldenkrais


Elaboró en texto:
Mtro. Héctor Darío Aguirre Arvizu
Maestro graduado y certificado
en el Método Feldenkrais
Maestro en Antropología Física
Centro Feldenkrais del Sur

Enero 2012



1.  Acuéstate boca arriba. Comprueba cómo es el contacto de ti mismo con el piso. ¿Dónde apoyas mejor?, ¿dónde estás más cómodo(a)?, ¿dónde estás más suave?.

2.  Dobla las rodillas y apoya las plantas de los pies en el piso. Asegúrate que la cresta iliaca, la rodilla y el centro del pie forman una línea recta. La distancia entre los pies y las rodillas es la misma. Esta es la posición inicial.

3. Imagina que estás acostado sobre un reloj de manecillas de modo que tu cabeza apunta hacia las 12 y tus pies hacia las 6. De este modo el 3 está en tu lado izquierdo y el 9 a la derecha.

4. Rueda la pelvis llevándola desde la posición inicial de descanso o neutra a que presione el piso la parte de atrás de la cintura y regresa. Hazlo varias veces... Procura hacerlo lento y suave. Después de hacerlo cómodamente varias veces alarga el cuerpo y descansa.

5.  Vuelve a doblar rodillas y apoya las plantas de los pies. Ahora lleva la pelvis rodando a que presione el coxis y se levante la zona de la cintura. Varias veces del modo más cómodo posible. Repite con comodidad y fijándote cómo lo haces. Para y descansa un momento.

6.  Imagina que estás acostado con el reloj debajo de la cadera. Muévete como si presionaras hacia las 12 y luego hacia las 6. Esto es como apoyar primero la cintura y luego levantarla y apoyar el coxis. Hazlo varias veces. Que en ningún momento esté presenta molestia alguna. Observa qué hace tu cabeza. Para y descansa.

7. Lleva tus pies a la posición que estamos usando. Ahora apoya la cadera del lado izquierdo y levanta la del lado derecho. Esto es como llevar la pelvis a apoyar a las 3. Repita varias veces lo más lento y cómodo posible. No levantes demasiado el lado derecho, solo lo necesario para saber que lo levantas. Para y descansa.

8. Acomoda tus pies como estamos trabajando. Levanta la cadera del lado derecho y apoya el lado izquierdo. Esto es ir a las 9 en nuestro reloj imaginario. Repite con comodidad. Observa lo que haces con la cabeza. ¿Qué ocurre a lo largo de la espalda?

9. En la posición que estamos usando, lleva la cadera de las 3 a las 9. Varias veces. Piensa en rodar la cadera. Tu cadera es como un balón, redondo. Suave, cómodo y fácil. Todo el tiempo. Para y descansa.

10.   Imagina un pequeño reloj detrás de la cabeza. Dobla rodillas y apoya los pies. Rueda la cabeza para apoyar la oreja izquierda, hacia las 3. Muchas veces de modo cómodo. No cuentes el número de veces. Piensa en la redondez de la cabeza. Para y descansa.

11. En nuestra posición de trabajo ahora rueda la cabeza hacia las 9 varias veces. La oreja derecha se acerca al piso. No es necesario que toque. Para y descansa.

12. Ahora lleva la cabeza de las 3 a las 9 varias veces, pasando por el centro de modo muy suave. siente la redondez de la cabeza. Unas veces se acerca al piso una oreja y otras la otra oreja. Detén el movimiento y descansa alargando el cuerpo.

13.  Regresa y ahora mueve la cabeza para acercar la barbilla al pecho. Esto hace que se ruede la cabeza hacia las 6. Repita varias veces y descansa.

14. En este momento mueve la cabeza para alejar la barbilla del pecho y con eso vas a las 12 con la cabeza. Muchas veces. Ahora conecta... ve de las 6 a las 12 pasando por el centro del modo más cómodo posible. Varias veces y descansa.

15. En la posición de trabajo haz círculos alrededor del reloj. Con la cadera. Varias veces. Luego en sentido contrario. ¿Qué sentido elegiste primero, horario o antihorario? Para y descansa.

16. Repite lo anterior completando minuciosamente cada uno de los puntos del reloj, aunque sin tensiones particulares: 12, 1, 2, 3, 4…., 12. Y sigue en ese sentido horario. Junta las piernas y ve en qué se modifica el movimiento. Para y descansa.

17. Ahora en sentido contario, antihorario, procurando que el movimiento sea más continuo pero suave y lento, pasando por los puntos 12, 11, 10, 9,… 12. Y continuando. ¿Qué hace la cabeza? Varias veces y descansa.

18. En la posición que estamos usando, siguiendo la línea de las 12 a las 6, haz movimientos contrarios, opuestos, de modo que la cabeza se mueve en un sentido y la pelvis al contrario. Piensa para coordinarlos. Repite varias veces y para.

19.    Ahora haz movimientos contrarios a las 3 y las 9 entre la cadera y la cabeza.

20. Prueba ahora hacer círculos cadera y cabeza en el mismo sentido. Empieza despacio para que puedas coordinar de modo adecuado. Mantén la respiración fruida sobre todo ante cualquier frustración.

21. Prueba ahora movimientos en círculos puestos de cadera y pelvis. Piensa para coordinar de modo adecuado. Concéntrate en la coordinación.

22. Repite el movimiento de ambos, cadera y cabeza al mismo tiempo y en el mismo sentido, ¿qué cambió? Deja todo y descansa. Observa cómo es diferente el apoyo de tu cuerpo respecto al principio.

23. Párate rodando hacia un lado y observa cómo caminas. ¿Qué cambió?, ¿qué es mejor?

Disfruta tu nueva organización…

Mtro. Darío Aguirre


sábado, 12 de noviembre de 2011

Una lección del Método Feldenkrais 01: 10 minutos para levantarse por la mañana

10 minutos para levantarse por la mañana...

                                                                                                                   Mtro. Héctor Darío Aguirre Arvizu
Maestro practicante del Método Feldenkrais®
Maestro en Antropología Física
Centro Feldenkrais® del Sur
Redención 150 esq. Prolongación Maíz Local 132
              Xochimilco, C, P. 16200, México, D. F. MÉXICO 
centrofeldenkraisdelsur@gmail.com
11-11-12


Algo debemos hacer para contrarrestar los efectos negativos de las prisas a las que nos vemos sometidos por lo agitado de este mundo.

Esta lección está pensada para levantarse con lentitud, dándonos tiempo, y sentir el cuerpo preparado para la acción sin fuerza.
Al realizar cualquiera de los movimientos que a continuación se anotan evita todo tipo de dolor o molestia, no están incluidos en las instrucciones, si es necesario ve haciendo los movimientos que tu tiempo le permitan y poco a poco aprenderá toda la lección:

Lee todo antes de hacer cualquier cosa.

Mientras permaneces recostado en la cama, muévete en cualquier sentido, lo más cómodo posible.
Suavemente al principio, mueve un pie, un codo, o cualquier parte, y después muévelos un poco más rápido, sólo un poco, procurando todo el tiempo que se sienta bien, muy a gusto. Deja que tu respiración sea suave.

Gira todo el cuerpo lentamente a un lado y a otro.
Permítete moverte en ambos sentidos, comienza por la parte del cuerpo que sea más fácil y extiende el movimiento fácil a otras partes, muy lentamente, mantén las piernas y el tronco sueltos. Cada que el giro te lleve hacia un lado doble suavemente las rodillas, hasta poder quedar recostado de lado.

Suavemente haz ensayos para sentarse.
Estando recostado de lado prueba varias veces para sentarte suavemente. Evita regresar a estar recostado en su espalda. Es desde la posición de lado. No lo logres todavía, solamente haz algunos movimientos tendientes a... sin alcanzarlo. Ensaya diferentes opciones. Unas veces empujando con las manos otras jalando con la cadera, otras involucrando las costillas, u otras que se te ocurran. Asegúrate de mantener fluida la respiración y evita tensiones en el cuello.

Siéntate en un lado de la cama.
Haz esto extendiendo sus pantorrillas fuera del borde de la cama y girando tus pies hacia el piso empujándote hacia arriba con su codo y una mano. O ensaya la forma más cómoda de las que intentaste previamente.

Gira la parte superior del cuerpo a la izquierda y a la derecha.
Sentado en la orilla de la cama, manteniendo las manos en ella, poco a poco comienza a girar el tronco y la cabeza a un lado y otro sin doblar los codos, manteniendo el apoyo en las manos y dejando que la cadera haga el movimiento. Hazlo muy suavemente y con la idea de mantener el descanso del sueño. Mantén la respiración fluida. Mantén suavemente erguida la cabeza, pero sólo si es fácil.

Mece el cuerpo hacia adelante y hacia atrás.
En la misma posición que antes deja que la cabeza suavemente comience a oscilar adelante y atrás. Poco a poco deja que los hombros continúen el movimiento y éste se extienda a la espalda y hasta la cadera. Adelante y atrás. Suavemente.

Deja caer la mano derecha al lado de la pierna derecha hacia el piso.
Voltea a ver hacia la izquierda y arriba mientras dejas que la mano derecha encuentre y explore el piso. Comprueba la textura del pie y de la pantorrilla. Hazlo lento y suave, elimine toda tensión y esfuerzo. Permítase respirar libremente. Déjese llevar hacia abajo muy suavemente. Disfrute. Regrese a la posición de sentado. Haz los movimientos suave y fácilmente. Nota cualquier área de tensión y organiza tu cuerpo para evitar esfuerzos. Repita el movimiento 4 veces muy despacio, descansando cada vez que te reincorpores.

Repite la misma secuencia con el lado derecho, mirando hacia arriba y a la izquierda en lo que va bajando el brazo y la mano izquierda explora la pierna del mismo lado.

Alterna una vez a la derecha y otra hacia la izquierda los pasos anteriores.

Mantén ambas manos abajo.
Suavemente, eliminando esfuerzos en la espalda, deje caer ambas manos a los costados externos de las piernas, con la misma calidad de suavidad y ligereza en el movimiento que antes. Descansa en esta posición si es cómoda, si no, descanse sentado. Mantén la respiración cómodamente fluida.

Manteniendo la mano izquierda en el piso, gira y dirige el brazo derecho hacia el techo.
Repite el movimiento con el otro lado. Suave, fácil, inteligentemente, evitando tensiones.

Desde la posición de sentado descansa los antebrazos en los muslos y mueve los hombros a la izquierda y a la derecha.
Mantenga las manos en los muslos. Gira a la derecha, ve por arriba de su hombro derecho a tu cadera derecha. Cuando vayas a la izquierda vea sobre tu hombro izquierdo a tu cadera izquierda. Oscile suavemente de un sentido al otro.
Invierte el movimiento, cuando vayas a la derecha ve sobre su hombro izquierdo tu cadera izquierda y viceversa. Mantenga la respiración fluida.

Mueva adelante y atrás el cuerpo.
Pon los codos en las rodillas. Muévase adelante y atrás. Los pies llegan a despegarse del piso cuando va hacia atrás. Conforme es más fácil y flexible el movimiento hacia adelante y atrás, note que la espalda baja y la pelvis intervienen en el movimiento en un modo diferente e interesante. Cuando esto pasa, la espalda baja se extiende y comprime. Hazlo sólo si es fácil y cómodo. Evita esfuerzos.

Párate de la siguiente forma.
Deja los brazos caídos; mira hacia delante; inclina el cuerpo hacia adelante, la mirada y la cabeza se desvían hacia delante y abajo, mira el piso, hacia los pies, manteniendo la espalda y la cabeza suavemente rectas.  Lleva suavemente la cadera hacia el techo, con el tronco y cabeza inclinados hacia delante, la mirada al frente (mira el suelo por la inclinación del tronco-cabeza) Suavemente, sin esfuerzo. Apoya el peso en los píes y lleve el conjunto de tronco-cabeza hacia atrás, la mirada va elevándose poco a poco hasta mirar al frene.

Parado oscila a un lado y otro muy suavemente.
Mantén la respiración suave y cómoda.

Camina lentamente.
Comienza tu caminata para dirigirte a sus actividades personales de la manera más lenta posible. Procurando dar pasos cortos que no pasen mucho la distancia de un pie. Mantén la respiración fluida.

Muévete tan lento a lo largo del día que pueda mantener los buenos efectos logrados con esta práctica diaria.

¡¡Gracias por tu atención!!

D. R. Darío Aguirre 2011